La policía descubre una escena horrible
Amanda Wixon encarceló a un adolescente como esclavo doméstico durante 25 años. Descubra el impactante abuso y el largo viaje de la niña hacia la libertad.
En marzo de 2021, la policía deTewkesburyDistrito,Gloucestershire, Inglaterra, respondió a un informe en una residencia. Cuando abrieron la puerta de un dormitorio, lo que vieron los sorprendió.
La habitación estaba sucia y cubierta de moho, parecía una prisión. Dentro estaba sentada una mujer adulta, conocida como “K” por privacidad. Parecía aterrorizada, demacrada, descuidada, con dientes cariados y moretones en todo el cuerpo. Un fuerte olor llenó el aire.
“No quiero quedarme aquí. No me siento segura. Amanda siempre me pega. Hace años que no me baño. No me deja”, gritó instintivamente pidiendo ayuda.
Este descubrimiento inició una investigación que reveló unaCautiverio de 25 años.
El comienzo de la pesadilla

Todo comenzó en 1996, cuando K tenía sólo 16 años. Su familia enfrentaba dificultades y no podía cuidar de ella. Amanda Wixon, una amiga de la familia, se ofreció a acogerla. Lo que K no sabía era que esta decisión iniciaría unapesadilla de 25 años.
Amanda no tenía intención de ayudar a K. Quería un “esclavo” para su casa. En ese momento, Amanda ya tenía siete hijos y varias mascotas. Originalmente, se suponía que K se quedaría solo un fin de semana. pero ella estabaencarceladoy obligado a cuidar a los niños, las mascotas y realizar un sinfín de tareas.
La vida como esclava doméstica
K se convirtió en empleada doméstica. Cocinaba, limpiaba y realizaba tareas exhaustivas a diario. Mientras tanto, Amanda abusaba de ella con regularidad.
A K le dieron sobras para comer. Se le prohibió tomar comida o agua. Estaba prohibido bañarse. Sólo podía bañarse en secreto por la noche.
Si no se completaban las tareas del hogar, Amanda la agredía físicamente. A K la empujaron escaleras abajo, la obligaron a tragar detergente, le arrojaron lejía a la cara e incluso le tiraron la cabeza en el inodoro. Amanda se afeitó el pelo y se golpeó la cara con una escoba, lo que le provocó la pérdida de dientes.
K estaba estrictamente controlado y apenas se le permitía salir. Incluso la ventana de la cocina estaba cubierta con plástico negro para impedirle mirar hacia afuera.
El hogar en expansión de Amanda

Con el paso de los años, los hijos de Amanda aumentaron de siete a diez. Las responsabilidades de K se hicieron más pesadas, pero el abuso de Amanda nunca disminuyó. Cuando Amanda descubrió que K había conseguido un teléfono, la golpeó brutalmente y lo rompió con un martillo.
Estehorrible rutina duró 25 años. En 2021, K, que ahora tiene 40 años, finalmente encontró el coraje para resistir. En secreto usó otro teléfono para pedir ayuda a su familia. La policía llegó y encontró a Amanda en el dormitorio sucio y mohoso.
El cuerpo de K tenía señales de abuso. Le faltaban los dientes y tenía la cara y los brazos magullados. Años de arrodillarse en el suelo le dejaron gruesos callos en los pies. Un olor fétido emanaba de su cuerpo.
Crímenes más allá del cautiverio

La policía arrestó a Amanda de inmediato. Las investigaciones revelaron más crímenes. Había solicitado asistencia social en nombre de K y se quedó con el dinero. A K se le negó atención médica y un dentista confirmó que debió haber sufrido un dolor intenso durante la caries.
Los vecinos expusieron el cruel comportamiento de Amanda. Había maltratado a sus hijos biológicos, les había gritado públicamente y había mostrado un control extremo. Amanda fingió estar discapacitada para reclamar beneficios mientras gastaba dinero en billetes de lotería.
Los testigos recordaron haber visto a K trabajando afuera, cuidando el jardín y siendo abusado con una escoba. Parecía esquelética, “como alguien recién liberado de un campo de concentración”.
Las tácticas de control
La conformidad de K se debía al miedo. Antiguos compañeros de clase de los hijos de Amanda revelaron que cuando K llegó por primera vez, la ataron a una silla, la amordazaron y la encerraron en el ático. La alimentaban una vez al día. Con el paso de los años, su tiempo de actividad aumentó gradualmente, lo que la obligó a realizar labores domésticas.
Estos años de tormento erosionaron el coraje de K para resistir.
Consecuencias legales
Amanda ha sido acusada de múltiples delitos, entre ellosdetención ilegal, dos cargos de trabajo forzoso y tres cargos de causar daños corporales reales. Ella niega los cargos, afirmando que sólo ayudó a K y nunca la controló ni la privó.
Cuando los medios le preguntaron si tenía algo que decirle a K, Amanda respondió fríamente: “Nada que decir”. Ella se negó a disculparse.
El abogado de Amanda argumentó que K exageró el abuso y lo describió como negligencia. Las afirmaciones de que los propios hijos de Amanda vivían en condiciones similares se utilizaron como justificación débil.
Reacción pública y recuperación

Los comentaristas en línea exigieron un castigo estricto. “Encarceló a la niña durante tanto tiempo; debería cumplir una sentencia equivalente. Privarla de alimentos y atención médica, limpiar sus pisos”, escribió uno.
El único alivio es la recuperación de K. Ahora vive en una casa de acogida, va a la universidad, viaja al extranjero y su salud ha mejorado. Tiene implantes dentales y pelo largo. Ella disfruta del fútbol.
A pesar de los avances, persisten las pesadillas y los hábitos obsesivos de limpieza. Dos tercios de su vida los pasó sufriendo, lo que hizo que la recuperación fuera un desafío.
La audiencia de sentencia de Amanda está programada para marzo y el público espera que ella reciba un castigo justo y que K tenga una sensación de cierre.