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Por qué perder el control podría ser lo mejor que te puede pasar en la vida

¿Alguna vez has notado cómo pequeñas interrupciones pueden arruinar por completo tu estado de ánimo?

Un aguacero repentino mientras esperas el autobús. Un retraso que te hace llegar tarde al trabajo. una noche tuplanificadoDormir temprano, pero gana el insomnio. Un viaje cuidadosamente organizado, sólo para que alguien lo cancelara en el último momento.

Parecen pequeños. Incluso inofensivo.
Sin embargo, para muchas personas, estos momentos desencadenan una explosión emocional.

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Una amiga mía admitió una vez que tenía mucho miedo de que “las cosas se desviaran”. Cuando vivía con su novio, discutían constantemente por pequeños detalles: cómo exprimir la pasta de dientes, dónde colocar las llaves, cómo se debían secar los platos. Cosas más importantes, como planes de viaje o opciones de restaurantes, empeoraron las cosas.

Su atención siempre se centró en lo que había salido mal. Cuanto más intentaba controlarlo todo, más agotada se sentía. Y cuando algo no salió como se esperaba, la irritación se convirtió en ira.

En psicología, este estado puede describirse comodesorden interior– cuando la realidad choca con nuestras intenciones y nuestro sistema emocional colapsa bajo la tensión.

Pero hay otro tipo de persona por ahí. Personas con una mentalidad tan poderosa que casi parece injusta:

Ellospermitir que exista el desorden.

Cuando la lluvia arruina sus planes, no se desmoronan. Se adaptan. Perdonan el momento. Tratan la disrupción como parte de la experiencia de estar vivo.

Entonces, ¿por qué tenemos tanto miedo de que las cosas no salgan según lo planeado? ¿Y cómo podemos evitar que las pequeñas perturbaciones nos destruyan emocionalmente una y otra vez?

Exploremos.

Por qué tenemos tanto miedo de que las cosas se “estropeen”

A menudo, lo que nos vuelve locos no es el evento en sí, sino el hecho de que la vida ya no se desarrolla como esperábamos.

Puede parecer una necesidad de control en la superficie, pero están en juego fuerzas psicológicas más profundas.

1. El desorden amenaza nuestra sensación de seguridad

El orden representa previsibilidad.
La previsibilidad nos da una sensación de seguridad.

Cuando ocurren cambios repentinos (lluvia intensa, un autobús retrasado, un archivo perdido, una reunión cancelada), su cerebro pregunta inconscientemente:“Si ni siquiera puedo controlar esto, ¿en qué puedo confiar?”

Esto no es una reacción exagerada. Es biología.

Elamígdala, el sistema de alarma del cerebro, activa larespuesta de lucha o huida. Tu ritmo cardíaco aumenta, los músculos se tensan y tu cuerpo se prepara para el peligro.

Entonces, cuando estás furioso por un autobús que llega tarde, no sólo estás enojado con el transporte: estás reaccionando a una percepción de pérdida de control sobre tu futuro.

2. El desorden sobrecarga la mente

PsicólogoJohn Sweller‘sTeoría de la carga cognitivaExplica que tenemos una capacidad de procesamiento mental limitada.

Cuando algo sale mal, tu cerebro se inunda de preguntas:

“¿Hice una copia de seguridad?”
“¿Qué dirá mi jefe?”
“¿Cómo soluciono esto?”

Esta sobrecarga mental se combina con el estrés emocional, lo que te hace sentir agotado, irritable y abrumado.

El desorden altera no sólo tu horario, sino también tuclaridad interior.

3. El desorden sacude nuestro sentido de identidad

PsicólogoCarl Rogerscreía que los humanos luchan porautoconsistencia. Queremos vernos estables y capaces.

Cuando la realidad contradice esa identidad, como un estudiante destacado que repentinamente fracasa, crea conflicto interno y ansiedad.

A veces defendemos el “orden” no porque amemos la pulcritud, sino porque intentamos proteger la historia que nos contamos sobre quiénes somos.

Pero cuando ese sistema protector se vuelve rígido, deja de ser un escudo y pasa a convertirse en una jaula.

El regalo oculto dentro del trastorno temporal

Asumimos que el orden perfecto crea seguridad. Pero al igual que el bambú que se dobla en una tormenta, la flexibilidad es lo que evita que nos rompamos.

En psicología, la capacidad de mantenerse estable y recuperarse en el caos se llamaresiliencia psicológica.

Y la resiliencia no proviene de una vida perfectamente controlada: proviene de cómo respondemos cuando el control desaparece.

A veces, la disrupción es exactamente lo que nos ayuda a crecer.

1. La frustración “suficiente” fortalece

PsicoanalistaDonald Winnicottintrodujo la idea defrustración óptima– reveses manejables que fortalecen el desarrollo emocional.

Ejemplos:

  • Su presentación se interrumpe temprano
  • Tu vuelo esta cancelado
  • Te empapas en un día importante

Estos momentos obligan a la adaptabilidad. Con el tiempo, gana confianza en su capacidad para afrontar lo inesperado.

2. Los arrebatos emocionales revelan necesidades ocultas

En psicología, los picos emocionales repentinos son parte de la excitación emocional: reacciones de estrés que a menudo exponen necesidades internas insatisfechas.

A veces no solo estamos enojados por el plan cancelado. Estamos enojados porque hace mucho tiempo que no nos damos prioridad a nosotros mismos.

La disrupción abre la superficie y permite que surjan verdades más profundas.

3. La disrupción fuerza avances cognitivos

Cuando la vida se descarrila, nos sacan del piloto automático. Este cambio se conoce comoreevaluación cognitiva— reinterpretar eventos para encontrar un nuevo significado.

Los despidos, las rupturas y las pausas repentinas en la vida pueden convertirse en puntos de inflexión, no en finales.

A veces el desorden es la manera que tiene la vida de decir:“Puedes elegir de nuevo”.

4. El caos deja espacio para un nuevo orden

Casi toda nueva estructura de vida comienza con el colapso.

La enfermedad cambia las prioridades. Los viajes inesperados provocan cambios en el estilo de vida. La angustia enseña la autoestima.

Crees que te estás desmoronando, pero tal vez se esté formando una estructura mejor.

El desorden no es el enemigo. Es la puerta.

Cómo mantenerse estable cuando la vida se desmorona

No se construye resiliencia evitando el caos. Lo construyes aprendiendo a pararte dentro de él.

Aquí hay cuatro estrategias respaldadas por la psicología:

1. Utilice la atención plena para contener las emociones

En lugar de resistirte a los sentimientos, nómbralos:

“Me siento frustrado porque mi plan cambió”.

Las investigaciones muestran que etiquetar las emociones reduce la actividad de la amígdala. Luego anclate con la respiración lenta y la conciencia corporal.

Deja que las emociones te atraviesen sin ahogarte en ellas.

2. Practique el “5% de incertidumbre”

Agregue intencionalmente una pequeña imprevisibilidad a la vida:

  • Tome una ruta diferente a casa
  • Prueba un plato nuevo
  • Deja un poco de desorden en tu escritorio

Pequeñas dosis de incertidumbre actúan como una vacuna psicológica, aumentando la tolerancia a perturbaciones mayores.

3. Desarrollar una mentalidad de crecimiento

La psicóloga Carol Dweck sugiere ver los reveses como oportunidades.

Pregúntate:

  • ¿Cuál es el peor resultado realista?
  • ¿Podría esto traer un beneficio inesperado?
  • ¿Cómo consolaría a un amigo en esta situación?

La mentalidad de crecimiento no es optimismo ciego: es creación de significado en medio del caos.

4. Acepte que el desorden es parte de la vida

La verdadera seguridad no proviene de controlarlo todo. Proviene de saber que puedes manejar lo que no puedes controlar.

Cree pequeñas anclas diarias (un ritual de café por la mañana, una caminata corta) y al mismo tiempo permita flexibilidad en otros lugares.

La vida es como la música: estructura e improvisación conviven.

Pensamientos finales

Aprender a aceptar que la vida no seguirá tu guión es como aprender a surfear. No puedes controlar las olas, pero puedes aprender a mantener el equilibrio.

Caerá la lluvia. El tráfico se atascará. La gente llegará tarde. Los pedidos llegarán sin palillos.

No puedes controlar el orden en sí.
Solo puedes controlar cómo respondes cuando el pedido desaparece.

como psiquiatraVíctor Frankldicho:

“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir nuestra respuesta”.

La verdadera seguridad no proviene de un mundo perfectamente ordenado.
Proviene de la tranquila confianza dentro de ti que dice:

Incluso si las cosas se desmoronan, puedo mantenerme unido

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